jueves, 19 de enero de 2023

Sitios. Psicólogos En Rosario

Sitios. 

Psicólogos en Rosario

On line- ( por videollamada a través de Whatsapp).

 Gilda Silvestre (matrícula 5654).

 Whatsapp: 3415525469.

 

Turnos de lunes a sábados. Atención a particulares orientada a adolescentes, jóvenes, adultos, adultos mayores. Consultas sin compromiso.



sábado, 3 de diciembre de 2022

Sitios . Psicólogos En Rosario Online WhatsApp: 3415525469

Sitios

Psicólogos En Rosario On Line


Psicóloga en Rosario, on line. Orientación psicoanalítica.  Whatsapp: 3415525469, Whatsapp alternativo: 336 4033333.

Psicóloga Gilda Cristina Silvestre. (matr.5654) (UNR)


Consultas al whatsapp: 341-5525469.


Criterios para el diagnóstico de los ataques de pánico. 
Según el DSM

Aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de cuatro (o
más) de los siguientes síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima
expresión en los primeros 10 minutos:
1. palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca
2. sudoración
3. temblores o sacudidas
4. sensación de ahogo o falta de aliento
5. sensación de atragantarse
6. opresión o malestar torácico
7. náuseas o molestias abdominales
8. inestabilidad, mareo o desmayo
9. desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de
uno mismo)
10. miedo a perder el control o volverse loco
11. miedo a morir
12. parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo)
13. escalofríos o sofocaciones .


Ahora bien, Sigmund Freud ya hablaba de ello en el año 1894...




Sintomatología clínica de la


neurosis de angustia.





Lo que Freud llamó «neurosis de angustia» se observa en plasmación más completa o más

rudimentaria, en forma aislada o en combinación con otras neurosis. Desde luego que son
sobre todo los casos relativamente completos y, por eso, aislados los que refirman la impresión
de que la neurosis de angustia posee independencia clínica. En otros casos, la tarea, consiste
en espigar y separar, de un complejo de síntomas correspondientes a una «neurosis mixta»,
aquellos que no pertenecen a la neurastenia, ni a la histeria, etc., sino a la neurosis de angustia.
El cuadro clínico de la neurosis de angustia comprende los siguientes síntomas:
1. La irritabilidad general. Este es un síntoma nervioso frecuente, característico como tal de
muchos status nervosi. Lo menciono aquí porque en la neurosis de angustia es de ocurrencia
constante y posee significación teórica. En efecto, una irritabilidad acrecentada indica siempre
una acumulación de excitación o una incapacidad para tolerarla, vale decir, una acumulación
absoluta o relativa de estímulos. Considero que merece destacarse, en particular, la expresión
de esa irritabilidad acrecentada mediante una hiperestesia auditiva, una hipersensibilidad a los
ruidos, síntoma este que sin duda se explica por el íntimo vínculo congénito entre impresiones
auditivas y terror. La hiperestesia auditiva se halla a menudo como causa del insomnio, que en
más de una de sus formas pertenece a la neurosis de angustia.
2. La expectativa angustiada. No hallo mejor modo de ilustrar el estado a que me refiero que
darle esta designación y agregar algunos ejemplos. Una señora aquejada de expectativa
angustiada, a cada ataque de tos de su marido, que sufre de catarro, piensa en una neumonía
por influenza y ve pasar mentalmente su cortejo fúnebre. Si de regreso a casa ve dos personas
reunidas ante su puerta, no puede alejar la idea de que uno de sus hijos se ha arrojado por la
ventana; si oye tañer campanas, es que le tocan a muerto, etc., por más que en ninguno de
esos casos exista una ocasión particular que sugiera aun la mera posibilidad.
Desde luego que la expectativa angustiada ofrece una gradación continua que se amortigua
hasta lo normal, abarcando todo cuanto de ordinario se designa «estado de angustia»,
«inclinación a una concepción pesimista de las cosas»; pero siempre que puede rebasa ese
estado de angustia razonable, y hasta los enfermos mismos suelen discernirla, como una
suerte de compulsión. Para una forma de la expectativa angustiada, a saber, la referida a la
propia salud, se puede reservar la antigua designación nosológica de hipocondría. Pero la
hipocondría no va siempre de la mano con la agudización de la expectativa angustiada general;
demanda como condición previa la existencia de parestesias y de sensaciones corporales
penosas, y así la hipocondría se convierte en la forma predilecta de los neurasténicos genuinos
tan pronto como caen presa de la neurosis de angustia, lo cual es frecuente que ocurra. (ver
nota)(98)
Una exteriorización más lata de la expectativa angustiada sería la inclinación, tan común en
personas de exagerado prurito moral, a la angustia de la conciencia moral(99), a la
escrupulosidad y la meticulosidad pedante; también esta varía desde lo normal hasta su
acrecentamiento como manía de duda.
La expectativa angustiada es el síntoma nuclear de la neurosis; en ella, además, aflora
libremente un fragmento de la teoría de esta última. Acaso pueda decirse que aquí está
presente un quantum de angustia libremente flotante, que, en vista de la expectativa, gobierna la
selección de las representaciones y está siempre pronto a conectarse con cualquier contenido
de representación que le convenga.
3. No es esta la única manera en que puede exteriorizarse el estado de angustia, que se
mantiene las más de las veces latente para la conciencia, pero en continuo acecho. También
puede irrumpir de pronto en la conciencia, sin ser evocado por el decurso de las
representaciones, provocando un ataque de angustia. Un ataque tal puede consistir en el
sentimiento de angustia solo, sin ninguna representación asociada, o bien mezclarse con la
interpretación más espontánea, como la aniquilación de la vida, «caer fulminado por un
síncope», la amenaza de volverse loco; o. bien el sentimiento de angustia se contamina con una
parestesia cualquiera (semejante al aura histérica(100)) o, por último, se conecta con la
sensación de angustia una perturbación de una o varias funciones corporales -la respiración, la
actividad cardíaca, la inervación vasomotriz, la actividad glandular-. De esta combinación, el
paciente destaca ora un factor, ora el otro: se queja de «espasmos en el corazón», «falta de
aire», «oleadas de sudor», «hambre insaciable», etc., y en su exposición es frecuente que el
sentimiento de angustia quede completamente relegado o se vuelva apenas reconocible como
un «sentirse mal», un «malestar».
4. Ahora bien, un hecho interesante, y de importancia diagnóstica, es que la medida de la
mezcla de estos elementos varía enormemente en el ataque de angustia, y que casi todo
síntoma concomitante puede constituir el ataque por sí solo a igual título que la angustia misma.
Según esto, existen ataques de angustia rudimentarios y equivalentes del ataque de angustia,
probablemente de igual significado, que muestran una gran riqueza de formas, poco apreciadas
hasta ahora. El estudio más preciso de estos estados de angustia larvada(101) y su distingo
diagnóstico de otros ataques es una tarea que los neuropatólogos deberían abordar con
urgencia.
Sólo consigno aquí la lista de las formas que yo conozco del ataque de angustia:
a. Ataque de angustia acompañado por perturbaciones de la actividad cardíaca, palpitaciones,
arritmia breve, taquicardia persistente, hasta llegar a estados graves de debilidad del corazón
que no siempre es fácil distinguir de una afección cardíaca orgánica; pseudoangina pectoris, de
muy espinoso diagnóstico.
21 b. Ataques de angustia acompañados por perturbaciones de la respiración, varias formas de
disnea nerviosa, ataques semejantes al asma, etc. Pongo de relieve que tampoco estos
ataques se acompañan siempre de una angustia reconocible,
c. Ataques de oleadas de sudor, a menudo, nocturnos.
d. Ataques de temblores y estremecimientos, que es muy fácil confundir con ataques histéricos.
e. Ataques de hambre insaciable, a menudo conectados con vértigos.
f. Diarreas que sobrevienen como ataques.
g. Ataques de vértigo locomotor.
h. Ataques de las llamadas «congestiones», vale decir, casi todo lo que se ha llamado
«neurastenia vasomotriz».
i, Ataques de parestesias (pero es raro que estas se presenten sin angustia o un malestar
semejante).
5. Muy frecuente es el terror nocturno (pavor nocturnus de los adultos), por lo común
acompañado de angustia, disnea, sudor, etc. No es nada más que una variedad del ataque de
angustia. Esta perturbación condiciona una segunda forma de insomnio en el marco de la
neurosis de angustia. Por otra parte, me he convencido de que también el pavor nocturnus de
los niños no es más que una forma perteneciente a la neurosis de angustia. Su sesgo histérico,
el enlace de la angustia con la reproducción de una vivencia o de un sueño adecuados a ella, lo
hacen aparecer como algo particular; pero también se presenta puro, sin sueño o sin
alucinación recurrente.
6. Una posición destacada dentro del grupo de síntomas de la neurosis de angustia la ocupa el
vértigo, que en sus formas más leves es mejor designar «mareo», y en su forma más acusada
y grave, «ataque de vértigo»; esté o no acompañado de angustia, se incluye entre los síntomas
más serios de la neurosis. El vértigo de la neurosis de angustia no es un vértigo giratorio ni
privilegia, como el vértigo de Méniére, planos y direcciones determinados. Se clasifica dentro del
vértigo locomotor o de coordinación, como el provocado por una parálisis de los músculos
oculares; consiste en un malestar específico, acompañado por las sensaciones de que el piso
oscila, las piernas desfallecen, es imposible mantenerse más tiempo en pie, y a todo esto las
piernas pesan como plomo, tiemblan o se doblan las rodillas. Este vértigo nunca conduce a una
caída. En cambio, yo sostendría que uno de estos ataques de vértigo puede estar subrogado
también por un ataque de desmayo profundo. Otros estados de desmayo a raíz de la neurosis
de angustia parecen depender de un colapso cardiaco.
El ataque de vértigo está acompañado no rara vez por la peor variedad de angustia; a menudo
se combina con perturbaciones cardíacas y respiratorias. También, según mis observaciones,
el vértigo a la altura, en la montaña o frente al abismo, se presenta con frecuencia en la
neurosis obsesiva; yo no sé si hay fundamentos para reconocer además un vértigo a stomacho
laeso {de origen gástrico}.
7. Sobre la base del estado de angustia crónica (expectativa angustiada), por un lado, y de la
inclinación a los ataques de angustia con vértigo, por el otro, se desarrollan dos grupos de
fobias típicas, referidos, el primero, a las amenazas fisiológicas comunes, y el segundo a la
locomoción. Al primer grupo pertenecen la angustia ante serpientes, ante la tormenta, la
oscuridad, las sabandijas, etc., así como la hiperescrupulosidad moral, formas de la manía de
duda; aquí la angustia disponible se aplica simplemente al refuerzo de aversiones que están
implantadas instintivamente en todo ser humano. Pero lo común es que una fobia de eficacia
compulsiva se forme sólo después que se ha sumado a ello la reminiscencia de una vivencia a
raíz de la cual esa angustia pudo exteriorizarse, por ejemplo, después que el enfermo pasó una
tormenta a campo abierto. Uno se equivocaría si pretendiera declarar estos casos simplemente
como de perduración de impresiones intensas; en efecto, lo que volvió sustantivas a estas
vivencias, y duradero a su recuerdo, es sólo la angustia que en ese momento pudo aflorar, y
que hoy puede aflorar igualmente. En otras palabras: tales impresiones sólo permanecen
vigentes en personas con «expectativa angustiada».
El otro grupo contiene la agorafobia con todas sus variedades colaterales, caracterizadas en su
conjunto por su referencia a la locomoción. Es frecuente que exista en este caso un ataque
precedente de vértigo como fundamento de la fobia; pero no creo que sea lícito postularlo
siempre. En ocasiones, se ve que tras un primer ataque de vértigo sin angustia la locomoción
se acompaña de continuo por la sensación del vértigo, lo cual no limita, empero, la posibilidad
de ejecutarla; y que sin embargo, bajo ciertas condiciones -cuando el individuo está solo o en
calles estrechas, etc.-, la locomoción se deniega toda vez que al ataque de vértigo se le haya
sumado angustia.
El vínculo de estas fobias con las fobias de la neurosis obsesiva, cuyo mecanismo revelé en un
ensayo anterior publicado en estas mismas páginas(102), es como sigue: la concordancia
reside en que aquí como allí una representación se vuelve compulsiva por el enlace con un
afecto disponible. El mecanismo de la traslación del afecto vale entonces para ambas
variedades de fobia. Pero en las fobias de la neurosis de angustia: 1) este afecto es monótono
(de un solo tono), es siempre el de la angustia, y 2) no proviene de una representación
reprimida, sino que al análisis psicológico se revela no susceptible de ulterior reducción, así
como no es atacable mediante psicoterapia. Por tanto, el mecanismo de la sustitución no vale
para las fobias de la neurosis de angustia.
Las dos variedades de fobias (o de representaciones obsesivas) a menudo se presentan juntas,
aunque las fobias atípicas, que descansan en representaciones obsesivas, no necesariamente
crecen sobre el suelo de la neurosis de angustia. Un mecanismo muy frecuente, en apariencia
más complicado, se muestra cuando en una fobia originariamente simple de la neurosis de
angustia el contenido de la fobia es sustituido por otra representación, vale decir que la
sustitución se agrega a la fobia con posterioridad {nachträglich}. Lo más habitual es que se
utilicen como sustitución las «medidas protectoras» que originariamente se ensayaron para
combatir la fobia. Así, por ejemplo, la manía de cavilar nace del afán de ofrecerse la
contraprueba de que no se está loco, como la fobia hipocondríaca lo asevera: el vacilar y dudar,
y quizá todavía más el repetir, de la folie du doute {manía de duda) surgen de la justificada duda
22 en la certidumbre del propio decurso de pensamiento, pues se tiene conciencia de ser muy
tenazmente perturbado por la representación compulsiva, etc. Por eso cabe aseverar que
muchos síndromes de la neurosis obsesiva, como la folie du doute y otros semejantes, se
pueden imputar desde el punto de vista clínico, si bien no desde el conceptual, a la neurosis de
angustia. (ver nota)(103)
8. La actividad digestiva experimenta en la neurosis de angustia unas pocas, pero
características, perturbaciones. No son nada raras sensaciones como ganas de vomitar y
náuseas, y el síntoma del hambre insaciable puede procurar, solo o junto con otros
(congestiones), un ataque de angustia rudimentario; como alteración crónica, análoga a la
expectativa angustiada, se halla una inclinación a la diarrea, que ha dado ocasión a los más
extravagantes errores de diagnóstico. Si no me equivoco, es esta la diarrea sobre la cual
Moebius ha llamado recientemente la atención en un breve ensayo(104). Conjeturo, además,
que la diarrea reflectoria de Peyer, que él deriva de unas afecciones de la próstata(105), no es
otra que esta diarrea de la neurosis de angustia. Parece un nexo reflectorio porque en la
etiología de la neurosis de angustia entran en juego los mismos factores que actúan en la
génesis de aquellas afecciones a la próstata, etc.
La actividad estomacal e intestinal en la neurosis de angustia muestra aguda oposición con los
influjos a que esa misma función está sometida en la neurastenia. Casos mixtos presentan a
menudo la consabida «alternancia de diarrea y constipación». Análoga a la diarrea es la
urgencia de orinar de la neurosis de angustia.
9. Las parestesias, que pueden acompañar al ataque de vértigo o de angustia, cobran interés
por su capacidad de asociarse en una secuencia fija, a semejanza de las sensaciones del aura
histérica; no obstante, he hallado que estas sensaciones asociadas, por oposición a las del
aura histérica, son atípicas y cambiantes.
Otra semejanza con la histeria se produce por sobrevenir en la neurosis de angustia una suerte
de conversión(106) a sensaciones corporales que de ordinario podrían pasar inadvertidas; por
ejemplo, una conversión a los músculos reumáticos. Gran número de los llamados
«reumáticos» -en quienes, por lo demás, también se comprueba que lo son- padecen en verdad
de ... neurosis de angustia. junto a este acrecentamiento de la sensibilidad a los dolores, he
observado en muchos casos de neurosis de angustia una inclinación a las alucinaciones, que
por su parte no se pueden interpretar como histéricas.
10. Varios de los mencionados síntomas que acompañan o subrogan al ataque de angustia se
presentan también de manera crónica. En este caso se vuelven todavía menos reconocibles,
pues la sensación angustiada que los acompaña pasa aún más inadvertida que en el ataque de
angustia. Esto es válido, en particular, para las diarreas, el vértigo y las parestesias, Así como el
ataque de vértigo puede ser subrogado por un ataque de desmayo, el vértigo crónico puede
serlo por la sensación permanente de una gran postración, cansancio, etc....

Sigmund Freud. Primeras publicaciones psicoanalìticas.

( Ed. Amorrortu- Tomo III , )

viernes, 13 de mayo de 2022

Sitios. Psicólogos en Rosario

 Psicóloga On Line de Rosario. Gilda Silvestre.(matr 5654).

Consultas al Whatsapp: 3415525469.

Honorarios accesibles.

“He sido un hombre afortunado en la vida: nada me resultó fácil”.  Sigmund Freud.



viernes, 10 de diciembre de 2021

Psicólogos en Rosario On line



Psicóloga en Rosario on line
Whatsapp: 3415525469. Te y whatsapp alternativo: 3364033333 Psicóloga Gilda Cristina Silvestre (matr.5654)

Pandemia y ética.


Transferencia y su neurosis en un contexto mundial de andamiaje inestable. (Psicóloga Gilda Cristina Silvestre. Matr 5654).


Acudiendo a un diccionario , buscamos la diferencia entre la ética y la moral, ésta última es considerada como “ el conjunto de las costumbres, normas, tabúes y convenios establecidos por cada sociedad” (1), mientras que la ética es el estudio fundamentado de dichos valores. Ahora bien, desde qué lugar se establece aquello que etimológicamente la palabra “ ética” nos viene a señalar como por ejemplo: si (if) la ética es una “ teorización de la moral que ayuda a definir criterios propios sobre lo que ocurre a nuestro alrededor” (2) ? Una respuesta podría ser desde el simple lugar de animales políticos que somos como especie humana.

Inexorablemente el hombre es un animal político, cualquier texto, cualquier construcción conceptual se encuentra regada por el sesgo ideológico de quién lo escribe, ya que detrás de la “ética”, absolutamente todas las actividades que vamos llevando a diario en nuestras vidas, desde las más complejas (allí es sencillo en cierto modo advertirlo), hasta las más minúsculas, están atravesadas por nuestra ideología, por ende, por nuestro campo de representaciones imaginarias y simbólicas, por nuestro semblante, por nuestro sesgo ideológico ya sea, el que hayamos mamado al nacer o hayamos adquirido por nuestra “zona de desarrollo proximal” ( la cual ha plasmado en sus escritos Lev Vigotsky) en base al contexto por el cual nos haya “tocado” en suerte crecer.

El tan nombrado y trillado significante que nos remite al representante de la representación , o sea, la tan nombrada “ pandemia”, nos ha mostrado y delatado el lugar quizás poco empático en el cual nos encontrábamos viviendo, naturalizando el mismo a través de la legitimación del capitalismo salvaje y la exasperación y desesperación por no caer fuera del régimen hegemónico dominante , con la demostración naturalizada de discursos aporofóbicos plagados de violencia simbólica, dejando a un lado ( ya no hablo de ideologías altruístas que se encuentran en las antípodas de la violencia capitalista) todo lo al menos atinente a la empatía y solidaridad de la construcción desde el acompañamiento transferencial entre compañeros del camino del ejercicio de la profesión y compañeros de nuestra cotidianeidad. Vaya si es burguesa nuestra profesión que pretendía quizás , en algunos casos, descansar sobre un diván esclerosado burgués, detrás de la mentira del apoliticismo (3), la pandemia, nos viene a colocar en una situación de cambio de encuadre, de desafío democratizador y circulación del discurso analítico, de vuelta a la relegitimación empática y de paridad entre el vínculo ya no médico-paciente, sino analista-analizante.

Nimia tarea para repensarnos cada uno desde nuestro humilde lugar, la manera más solidaria con los otros y nosotros mismos, sobre el andamiaje vincular en el ejercicio de nuestra profesión y repensarnos y por ende reformularnos sobre un encuadre más concuspiciente y solidario.

La psicoanalista Silvia Bleichmar planteaba ya en el 2006 que frente a una relación asimétrica “ los derechos son del más débil y no del que tiene mayor poder y mayor capacidad de simbolización”(4), refiriéndose ella al vínculo y al posicionamiento ético, en cuanto “ es muy importante que el paciente sea reconocido en su derecho a la queja”(5). Por ende, haciendo una extrapolación grosera a nivel social, podríamos posiblemente plantear el derecho a la queja del mayoritario sector social (mal nombrado desde mi parecer ) “no esencial” sin por ello negar maniáticamente el real abrumador del virus que nos capta y copta como especie humana.


Psicóloga Gilda Cristina Silvestre


Bibliografía consultada:

(1)Internet: significados.com/ética y moral

(2)op cit.

  1. El presente escrito fue realizado dentro del contexto de pandemia mundial , en Argentina, en diciembre del año 2020 apelando y aplaudiendo a la democratización y tendencia a la universalidad de la utilización de servicios de internet , como un derecho y bien comunitario y no como un privilegio.

  2. Silvia Bleichmar “La construcción del sujeto ético. Parte II”. Editorial Paidós. Bs. As. Barcelona- México- ciudad de Bs As, abril 2016.

  3. Op. cit. Pág.393 Silvia Bleichmar.

miércoles, 21 de abril de 2021

Psicólogos en Rosario on line



 Psicóloga en Rosario on line. WhatsApp: 3415525469.


 Whatsapp: 3415525469
.


 Psicóloga Gilda Silvestre. (matr: 5654).Honorarios accesibles.


Tratamiento de angustia, síntoma, inhibición, ataques de pánico, fobias, obsesiones. 

miércoles, 10 de febrero de 2021

Psicóloga en Rosario ( on line). WhatsApp: 3415525469

Psicólogos en Rosario. WhatsApp: 3415525469. ( Atención on line).


"(...) El problema es que no nos centramos en lo que realmente nos 
satisface. Estamos atrapados en una competición malsana, una red absurda de comparaciones con los demás. No prestamos suficiente atención a lo que nos hace sentir bien porque estamos obsesionados midiendo si tenemos más o menos placer que el resto."

                         Slavoj Zizek




 Psicóloga en Rosario, zona centro. 
 Gilda Cristina Silvestre. Psicóloga.( UNR).
TE: 0341-155525469

martes, 16 de enero de 2018

Psicólogos en Rosario.


"(...) El problema es que no nos centramos en lo que realmente nos 
satisface. Estamos atrapados en una competición malsana, una red absurda de comparaciones con los demás. No prestamos suficiente atención a lo que nos hace sentir bien porque estamos obsesionados midiendo si tenemos más o menos placer que el resto."

                         Slavoj Zizek


 Asistencia en Rosario, zona centro. 
 Gilda Cristina Silvestre. Psicóloga.( UNR).
TE: 0341-155525469

lunes, 20 de noviembre de 2017

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no escucha música, quien no halla encanto en si mismo. Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar. Muere lentamente quien se transforma en esclavo del habito, repitiendo todos los días los mismos senderos, quien no cambia de rutina, no se arriesga a vestir un nuevo color o no conversa con desconocidos. Muere lentamente quien evita una pasión Y su remolino de emociones, Aquellas que rescatan el brillo en los ojos y los corazones decaidos. Muere lentamente quien no cambia de vida cuando está insatisfecho con su trabajo o su amor, Quien no arriesga lo seguro por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite al menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos… ¡Vive hoy! - ¡Haz hoy! ¡Ariesga hoy! ¡No te dejes morir lentamente! ¡No te olvides de ser feliz! Pablo Neruda